El afeitado no debe ser una molestia diaria, sino un momento de deleite sensorial. Recreamos paso a paso el protocolo centenario de los maestros navajeros con la máxima pulcritud contemporánea.
Preparamos la piel con aceite botánico prensado en frío, aplicamos dos toallas humedecidas a 50°C para abrir los poros y ablandar la barba, batimos jabón de afeitar en tazón de cerámica y realizamos el afeitado con navajín de hoja descartable nueva.
Reservar Turno de Afeitado
Toalla caliente con extracto de romero que desensibiliza la dermis y ablanda el vello facial más rebelde.
Pase inicial a favor del crecimiento y segundo pase de pulido lateral con ángulo óptimo para evitar foliculitis.
Compresa fría con hidrolato de azahar y mentol que sella los poros al instante, culminando con bálsamo nutritivo.